“Pasaba el tiempo, la posibilidad continuaba como tal y Abraham seguía creyendo; pasaba el tiempo, la posibilidad se hizo absurda , pero Abraham continua en su fe. También hubo en este mundo quien alimentó una esperanza. Transcurrió el tiempo, la tarde dio paso a la noche, pero él no era tan mezquino para olvidar una esperanza, y por eso, él tampoco será olvidado jamás. Entonces se afligió, pero el dolor no le engañó como había hecho la vida, sino que le asistió cuanto pudo: en la dulzura del dolor fue señor de su defraudada esperanza. Es humano lamentarse, es humano afligirse con quien se aflige, pero es más grande creer y más exaltante contemplar a quien cree.”

Sören Kierkegaard.

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