Unlucky little girl blue.

Sé que noviembre puede llenarte de miedos, y lo entiendo. Yo también he vivido esos noviembres, de lluvia recien llegada, no por ello menos esperada, y ese entumecimiento en el cuerpo. No te preocupes, pequeña. El miedo llega cuando empiezas a ser consciente de la magnitud y la inmensidad del mundo. En el momento que empiezas a verlo tan claro es imposible no sentirse insignificante, pequeña. La vida te llena de diminutos cansancios que se acumulan. Es importante que entiendas que para todo el mundo los noviembres resultan duros; nadie es inmune a esos días templados y tristes, a los pies mojados y a la necesidad casi imperiosa de acontecimientos que te hagan sonreir.

Solo quiero que sepas, pequeña, que los noviembres son iguales para todo el mundo y que nadie es inmune a ellos. Al final pasan… y tu espalda volverá a llenarse de deseos, de hormigueos subitos, de caricias. Y yo, entre otros, seguiré soñando con tu pelo cayendo sobre tus costillas, en noviembres menos duros, las mañanas junto a ti.

Otro tiempo vendrá distinto a este, igual en su fondo. Ahora solo sientate ahí, pequeña, mira tus manos y cuenta tus pequeños dedos. O quizá también las gotas de lluvia que caen.

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