Catarsis

Me dices, escríbeme ¡Maximus! ¡Maximus! ¡Maximus! Y yo te digo, no puedo, pero lo haré, pero ojalá no lo pueda hacer jamás, ni bajo la luna más grande, ni la lluvia más espesa ni bajo el palio sonrosado de la luz crepuscular. Nada de mierditas. Porque escribirte, pintarte o soñarte solo son el sucedáneo de vivirte. Un caviar de goma.
Y tú me dices, pero ¡Maximus! ¡Maximus! ¡Maximus! A todas esas chicas que conociste antes le escribiste cosas bonitas, disparates de amor, historias de desgarros. Y yo contesto, amor, tróspida mía, de esas chicas tenía más que inventar que sentir, más de sueño que de realidad.
Pero entonces, ¡Maximus! ¡Maximus! ¡Maximus!, ¿Nunca vas a escribir sobre mí? Quiero sentirme especial para ti, quiero ser tu musa, tu venerada desconocida, que todo lo que hagas lo hagas por mí, y sino es por mí que en el fondo de todo te empape mi recuerdo, que yo sea el mecanismo invisible, la materia oscura de tus delirios. Pero, Catarsis querida, mirada azul, nada más especial, sincero y destacado que guardar toda mi vida contigo para mí y para nadie, nadie, nadie más: ¡Catarsis! ¡Catarsis! ¡Catarsis!

No me digas que te escriba porque se me agita el telesketch
¡Catarsis! ¡Catarsis! ¡Catarsis!

+ Bonus
Sólo canto si tú me demuestras que es verde la luz de tus ojos de gata.

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